La autora plantea que la sexualidad queda relegada durante el proceso oncológico pese a ser un componente fundamental del bienestar, y describe cómo la quimioterapia, la radioterapia y las cirugías alteran el deseo, la imagen corporal y la autoestima. Señala que ni los pacientes se atreven a mencionar estas dificultades ni los equipos médicos suelen preguntar por ellas. Propone un abordaje interdisciplinario con perspectiva de género que integre a oncólogos, kinesiólogos, nutricionistas y profesionales de salud mental.
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