El texto contrasta el endurecimiento fiscal del carried interest en Estados Unidos, el Reino Unido y varios Estados miembros de la Unión Europea con el camino opuesto que toma Luxemburgo mediante el proyecto de ley n.º 8590 del 24 de julio de 2025. Las autoras distinguen las dos categorías que introduce la reforma: el carried interest contractual, tratado como renta extraordinaria gravada a un cuarto de la tasa personal estándar —un máximo efectivo cercano al 11,5%—, y el basado en participación, exento si no supera el 10% del fondo y se ha mantenido al menos seis meses. Destacan la eliminación de las restricciones de forma jurídica y la ampliación de los beneficiarios a asesores externos, directores independientes y socios, y advierten sobre la necesidad de asegurar la residencia fiscal en Luxemburgo.
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