El artículo describe por qué Luxemburgo se ha consolidado como domicilio de fondos y centro de gestión de patrimonios para grandes fortunas, apoyado en su estabilidad regulatoria, su red de más de cien convenios de doble imposición y su tratamiento fiscal previsible. Los autores comparan los vehículos fiscalmente transparentes y opacos disponibles, con atención a la sociedad en comandita especial y a los riesgos de híbridos inversos cuando los inversionistas residen en jurisdicciones que la consideran opaca. Cierran con el régimen de la sociedad de gestión de patrimonio familiar (SPF) y sus ventajas tributarias.
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