El texto presenta el régimen boliviano de generación distribuida, que permite a particulares, empresas e instituciones producir electricidad a partir de fuentes renovables e inyectar los excedentes a la red. La autora repasa su evolución normativa, desde el Decreto Supremo 4477 de 2021 hasta el Decreto Supremo 5167 de 2024, que amplió el marco legal con la figura del Autoproductor, la compensación por inyección y retiro remoto y un régimen de sanciones. Detalla las categorías por potencia instalada —nano, micro, mini y macrogeneración— y el mecanismo de retribución por medición neta regulado por la AETN. Concluye que el marco brinda seguridad jurídica y ya multiplicó el número de usuarios, aunque la escala sigue siendo reducida.
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