El texto evalúa por qué el Pilar 2 del proyecto BEPS de la OCDE, concebido para establecer un impuesto mínimo global sobre las multinacionales sin presencia física en el territorio, no logró consolidarse. El autor sostiene que su fracaso obedece menos a fallas de diseño que a la estructura misma del derecho internacional, anclado a la firma de tratados y a su posterior incorporación interna, lo que hace que el cumplimiento dependa de la voluntad política de cada Estado. Identifica dos debilidades centrales: el carácter no vinculante de las decisiones de la OCDE y la ausencia de una institución especializada en tributación internacional con capacidad de supervisar, arbitrar y sancionar.
You need an account to read the full article.
Sign up to read
