El texto explora la aplicación de la tecnología blockchain y los contratos inteligentes al sector inmobiliario, en un contexto donde los actos sobre derechos reales deben constar en instrumento público. El autor describe las ventajas de tokenizar activos tangibles —liquidez, atracción de inversiones, ahorro de costos y trazabilidad— y distingue entre tokens no fungibles representativos de una propiedad y tokens fungibles que reflejan porcentajes de titularidad. Plantea que el regulador debe abordar estas iniciativas y probar conceptos para construir un marco jurídico consistente sobre la tokenización de bienes muebles e inmuebles.
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